Fundador y diseñador de Tom Gutie, nació en Cusco inmerso en la tradición de la sastrería, oficio heredado de su padre. Desde temprana edad aprendió a imaginar y confeccionar prendas, perfeccionando con los años sus habilidades hasta definir un estilo propio.
Su trayectoria evolucionó de la sastrería al diseño, combinando precisión con visión creativa. Hoy, bajo la marca Tom Gutie, ha consolidado un expertise único en el diseño y la elaboración de abrigos de Baby Alpaca.
A los cuatro años, Tom comenzó a familiarizarse con el oficio asumiendo pequeñas tareas, como limpiar cuidadosamente las máquinas de coser con dos paños, uno más fino para el exterior y otro más grueso para los muebles de madera. Su curiosidad innata y su deseo constante de explorar fueron pilares en esta etapa; consciente de ello, su padre introdujo cada proceso de forma gradual. Así, el aprendizaje se adaptó al crecimiento de Tom, fomentando desde temprano la iniciativa, la observación y la participación práctica.
A los seis años, su mundo giraba en torno a la aguja, el hilo y la tela. Aprendió técnicas a mano alzada como el zigzag, el ojal y el dobladillo de los pantalones. Inmerso durante largas jornadas en esta rutina, Tom comenzó a comprender la precisión que requería cada tipo de prenda. Aún recuerda cómo sujetaba parte de sus pantalones entre las piernas para tensar la tela mientras cosía a mano.
A los ocho años, recuerda que la frustración se convirtió en su motivación para aprender a manejar la plancha y coser dobladillos. Como resultado, perfeccionó las técnicas que había aprendido de joven.
A los trece años, Tom creó su primer look: unos pantalones a cuadros en azul claro, una camisa a rayas con cuello Nehru y una casaca. Este diseño se convirtió en un espacio de ensayo, error y observación. Su siguiente pieza definitoria fue un pantalón estilo vagabundo, un estilo icónico de los años 80.
Consolidó su formación realizando arreglos de prendas, reparaciones cosidas a mano transformadas en detalles decorativos y el trabajo diario junto a su padre. Desarrollando un profundo conocimiento de la confección de pantalones. Exponía sus piezas en el taller, permitiendo que la curiosidad del cliente se transformara en interés genuino y, con el tiempo, en ventas.


